El reto de los viajes del Mundial 2026: un esfuerzo logístico para equipos y aficionados

El reto de los viajes del Mundial 2026: un esfuerzo logístico para equipos y aficionados

09.05.2026 16:30 Equipos & Jugadores
La Copa Mundial de Fútbol 2026 será histórica en muchos aspectos: por primera vez, tres países –Estados Unidos, Canadá y México– organizarán el torneo conjuntamente, y por primera vez participarán 48 en lugar de 32 selecciones. Sin embargo, esta ampliación conlleva un desafío logístico sin precedentes. Las enormes distancias geográficas entre las 16 sedes podrían convertirse en un factor deportivo decisivo y para los aficionados que viajen, en una prueba tanto financiera como organizativa. Entre las sedes más septentrionales en Vancouver y Toronto y las más meridionales en Ciudad de México y Monterrey hay varios miles de kilómetros. Solo la distancia entre Vancouver, en la costa del Pacífico canadiense, y Miami en Florida es de aproximadamente 5.400 kilómetros en línea recta –más que la distancia entre Lisboa y Moscú–. A esto se añaden tres zonas horarias, condiciones climáticas extremas que van desde los veranos frescos de Canadá hasta el calor sofocante de Texas y Arizona, así como la altitud de Ciudad de México con más de 2.200 metros. Para los equipos, esto significa un plan de entrenamiento y recuperación como ningún Mundial ha exigido antes. La FIFA ha anunciado que formará los llamados «clústeres regionales» en el sorteo de grupos para limitar, al menos en la fase de grupos, los problemas derivados de los viajes. Sin embargo, una vez que comienza la fase de eliminación directa, los largos viajes en avión son prácticamente inevitables. Los especialistas en ciencias del deporte ya advierten de las consecuencias para jugadores que, además, están al final de una larga temporada de clubes. El jet lag, la humedad diferente y las variaciones de altitud pueden afectar significativamente al rendimiento. La selección nacional alemana, que deberá participar en la clasificación, probablemente también tendrá que ocuparse intensamente de estas condiciones. El cuerpo técnico y la federación ya están trabajando en conceptos para la aclimatación y la planificación de viajes. Para los aficionados, la situación es aún más compleja. Quien quiera seguir a su equipo durante el torneo debe contar con costos de viaje de cinco cifras. Los vuelos domésticos en Norteamérica son numerosos, pero en caso de gran demanda son, por experiencia, caros. Los autos de alquiler, los hoteles en las ciudades anfitrionas y los diferentes requisitos de visa y entrada de los tres países complican aún más la planificación. Quien, por ejemplo, quiera viajar desde un partido en Guadalajara hasta un octavo de final en Boston debe considerar, además del vuelo, los trámites fronterizos y posibles solicitudes de ESTA o eTA. Además: a diferencia de los torneos mundiales compactos como el de 2006 en Alemania o el de 2022 en Catar, donde los aficionados podían asistir cómodamente a varios partidos al día, en 2026 será prácticamente imposible. La FIFA ha anunciado que se jugarán 104 partidos en total –más que nunca–. El torneo durará alrededor de 39 días y se extenderá del 11 de junio al 19 de julio de 2026. Los organizadores, sin embargo, enfatizan las ventajas: una infraestructura moderna, estadios de primer nivel como el MetLife Stadium en Nueva Jersey, donde se jugará la final, y el legendario Estadio Azteca en Ciudad de México garantizan una experiencia de torneo de la más alta categoría. Económicamente, los tres países anfitriones también esperan ingresos por miles de millones. Sin embargo, está claro que el Mundial 2026 establecerá nuevos estándares –no solo deportivos, sino también en materia de planificación de viajes–. Los equipos que tengan bajo control su logística podrían sacar una ventaja decisiva. Y los aficionados que se atrevan con la aventura serán parte de una fiesta futbolística sin precedentes en todo un continente.