La Eurocopa 2004 en Portugal deparó la mayor sorpresa de la historia del torneo: la outsider Grecia, dirigida por el alemán Otto Rehhagel, se proclamó campeona de Europa. Los griegos vencieron a la anfitriona Portugal en el partido inaugural y de nuevo 1-0 en la final de Lisboa, con un cabezazo de Angelos Charisteas. Su semifinal ante la República Checa se había decidido con un gol de plata de Traianos Dellas.